miércoles 28 de octubre de 2009

La crítica de “Paté” llegó a La Perrera - Comunidades La Nación Online


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jueves 20 de agosto de 2009

RASTROS LOCALES... - Arte por Excelencias


RASTROS LOCALES... - Arte por Excelencias

martes 18 de agosto de 2009

Mario Ibarra (Paté), Pintor


Mario Ibarra (Paté), Pintor

viernes 27 de julio de 2007

1986


Diario La tercera 24/11/86
Fue galardonado con premio municipal
Fuerte influencia italiana se advierte en nueva pintura
Destaca artista Alvaro Donoso

VALPARAÍSO (Berta Morales, corresponsal).- Pintor, grabador, dibujante, poeta y escritor, pero por sobre todo un hombre que ha dedicado su vida a la difusión de la plástica y a incentivar nuevos valores es Alvaro Donoso, director desde el año 59 de la sala "El Farol" de la Universidad de Valparaíso, a quien la Corporación Cultural de la V Región concedió el premio 1986, en la categoría personal, galardón que recibirá el jueves 4 de diciembre en una ceremonia en la Casa de la Cultura en Viña del Mar. El premio se concedió por su eficaz contribución al desarrollo cultural de la región y la importante labor docente en su especialidad.
Ya en 1968 uno de sus grabados fue adquirido por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, Estados Unidos, donde sigue en exhibición; también grabados suyos forman parte de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.
AGRADECIDO
Encontramos a Alvaro Donoso en la sala "El Farol" que ya se ha transformado en su segundo hogar y ahí nos dijo: "La verdad es que he recibido muchos premios, pero éste es el que me causa una mayor satisfacción, porque ' es un reconocimiento a la labor cultural iniciada en 1960, organizando exposiciones, como jurado de concursos, ayudando a surgir nuevos valores. Realmente estoy muy agradecido de la Corporación Cultural dé la V Región".,De todas las expresiones del arte que cultiva, nos cuenta que le atraen más la pintura y el dibujo, aunque también ha tenido aciertos literarios y teatrales.
INFLUENCIAS
Viviendo en estrecho contacto con los jóvenes valorea de la pintura.. Alvaro Donoso reconoce que en los últimos dos años se ha registrado en la zona un repunte cultural. "La mayoría está muy influido por el transvanguardimo italiano o neoexpresionismo, pero esperamos que e través de esta influencia adquieran tu propio estilo, porque no podemos incorporar a nuestro arte una realidad tan diferente como la de Italia".
LOS NUEVOS
Dentro de los nuevos valores, que aseguró darán mucho que hablar en el futuro en Chile, destacó a Mario Antonio-Ibarra Catalán, a quien calificó como uno de los más importantes de la nueva generación en la pintura; mientras que en la gráfica están Jorge Barbagelatta y Juan Zúñiga Contreras y en la escultura Iván Cabezón.
En cuanto a consejos para quienes recién se inician, señaló que lo primordial es mucha constancia. "Una obra -dijo- consista en 90 por ciento de transpiración y 10 por ciento de inspiración".
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Diario El Mercurio-24/11/1986

Pioneros de la "mala pintura" en Valparaíso.—
Los 14 que se atreven
Por Eugenio Rodríguez
Fotos de Roberto Gutiérrez

El crítico Ricardo Bindis habló de "una explosión que entusiasma por su valentía y polémica posición", al comentar la muestra "La última playa", 14 Pintores Porteños, que se presentó durante septiembre en el Instituto Cultural de Las Condes en la capital.
La misma muestra está abierta al público desde el martes 4 (hasta el 4 de diciembre), en la Sala de Viña del Mar, de Arlegui 683 para que el público de la Va Región vea estos valores de la pintura porteña concentrados y no dispersos como en exposiciones anteriores.
Los 14 nombres (en orden alfabético) son: Eduardo Ahumada,, Ana María Bórquez, Juan Brito-Pastor, Eduardo Esteban Carametro, Rober-to Cárdenas, Catalina Espinosa, Antonio Guzmán, Mario Ibarra, Espe-ranza Kalajzic, Patricio Maureira, Andrés Merino, Andrés Montenegro, Edwin Rojas y María Ester Saldivia.
El rango de sus edades fluctúa entre los 23 y los 30 años, aun cuando hay alguno que tiene "algo más". La mitad de ellos nació en Valparaíso o la región. Los otros en Santiago y hasta en Punta Arenas. Residen y trabajan acá, pero lo que más les une es la "escuela" pictórica, la inquietud de hacerse universales desde la provincia y hasta los detractores que desde los rincones disparan dardos envenenados contra estos cultores de la llamada "mala pintura".
El germen grupal estuvo en las aulas de la ex Academia Pedagógica, hoy Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación, en torno a José Basso.
Pasan por una etapa de entusiasmo desbordante. Unos se saben y otros se sueñan con el talento suficiente para remontar la gruesa corriente contra la cual el artista siempre estará luchando. "Desean nutrirse del ambiente callejero", como escribió Ricardo Bindis, "y se expresan plásticamente con la más atrevida expresividad".
Hicieron eclosión en la Bienal Internacional de Arte de Valparaíso 1983, oportunidad en la cual todos los que se presentaron fueron seleccionados. Ese es un hito que marca el inicio de esta escuela, según su decir. Luego se siguen agrupando, porque en ese tiempo no se juntaban
todos los que hoy van de la mano pop la vida y las exposiciones. Y las puertas siguen abiertas, porque al grupo pueden unirse todos que se sientan interpretados, dicen.
Se congregan en torno a Pepe Basso para conversar, intercambiar puntos de vista, escarbar en la historia del arte, decirse cosas. Lo hacen en un taller, en la calle, donde sea. Pinta cada uno sus propias inquietudes y angustias, pero cohesionados en ésta, que ha sido calificada como la primera escuela de pintura porteña en muchos años, algo que no se veía desde los tiempos de Camilo Morí y los suyos.
"La última playa" —que no habrá de ser la última muestra, se supone— los tiene a todos juntos en Viña del Mar. ¿Será otro hito como el de 1983? ¿Qué cosecharon de su paso por el Instituto Cultural de Las Condes y qué esperan de la Ciudad Jardín?.


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Diario El Mercurio de Valparaíso- 06/10/86

Comentario.—
Octavo Concurso de Arte Joven 86

Nuevamente hemos tenido oportunidad de apreciar el resultado del Concurso Nacional de Arte Joven organizado por la Universidad de Valparaíso en su octava versión. Lo presentado corresponde a una mínima parte de lo que concursó donde al decir de un integrante del jurado en el catálogo "de la maestra: "... Comparece de manera predominante la pintura, en menor medida la escultura y casi sin presencia las realizaciones dé la gráfica...". Agrega: "... La gráfica y el grabado no son sustantivos ni sustanciosos en el conjunto escogido...". A estas acertadas opiniones agreguemos que el resultado general es discreto y no ofrece obras y figuras que den la necesaria notoriedad a un concurso destinado fundamentalmente a gente joven.
Analicemos algunas obras concursantes y premiadas:
Juan Godoy (mención). "Obra cultural de recomposición", emplea materiales de mala calidad y muy poco plásticos con el uso de figuras históricas no consigue sostener una imagen coherente.
Peter Kroegel (mención). "Cuatro tablas para Valparaíso", es una obra de tipo mural, plana, predominan los colores grises y .ácidos con elementos en dispersión.
Mario Antonio Ibarra C. (mención). "Se abrió la ventana". Se destaca por la sensualidad y hasta la brutalidad de las expresiones, su pintura es de lo mejor en el concurso. El artista se sitúa como de lo mejor que produce la plástica regional. Los defectos del dibujo son superados con creces por la intención y por la fuerza del colorido. Su obra se sitúa acertadamente entre la figuración y la expresión con marcados signos de erótica sensualidad.
Eduardo Ahumada (mención). "Niño de población y Arcángel". Es evidente el desarrollo de este joven valor artístico de una marcada trasvanguardia que le valió antes otro reconocimiento. Ha evolucionado a una expresión mucho más personal, situando sus temas en un ambiente que es una interpretación de Valparaíso. Le cabe si desprenderse de una influencia chagaliana evidente.
Omar Gática. Se nos presenta con un díptico que muestra un claro descentramiento de la expresión. Situado dentro de la trasvanguardia refleja un carácter y una personalidad muy particular que lo sitúan entre los mejor de la plástica chilena actual.
Susana Cox. Con sus bailarinas (tríptico) resulta acertada en tres pinturas de pequeño formato en que utilizando una temática muchas veces realizada en el pasado logra hacer con el tema una composición y expresión individual con un acertado fondo texturalizado en que sitúa sus personajes en movimiento.
Diego Hernández, muestra lo que se llama una mala pintura y si ese fuese el objetivo está plenamente conseguido tanto por el nía! uso del color como la insinuación de una idea religiosa, lo que no cambia en nada la calidad total de la obra.
Gonzalo Ilabaca aparece reiterativo sin una necesaria evolución de lo que está pintando de hace años. Lo observado es inferior a sus obras trabajadas sobre latón y que tanto le caracterizan.
Jaime León se muestra como un artista plenamente maduro como lo hemos apreciado en otros concursos, es otra figura destacada de la plástica joven nacional. Su participación en el concurso y su presencia en la zona contribuyen a elevar nuestro quehacer cultural.
Felipe Merino. Sus trabajos dentro de la buena figuración con fuerte presencia del grafismo y aguadas de color reflejan una maestría poco común. Obras de gran formato plenamente realizadas tanto en lo técnico como en lo conceptual. Sin duda son de lo mejor del concurso. Lamentablemente no recibieron reconocimiento del jurado.
Edwin Rojas aunque presenta problemas no resueltos en la composición, su temática lo señala como uno de los buenos artistas de Valparaíso, cuyo desarrollo ha sido ascendente.
Negativo es el caso de Iván Duran y Claudia Wells que se aprecian como principiantes, lo que hace desmerecer la muestra.
En gráfica destaca notoriamente el porteño Jorge Barbagelata con su "Valparaíso 1886-1986", quien muestra una reiterada calidad. Su trabajo merecía una distinción. Es de fuerte e intensa impresión con una sugerente visión de Valparaíso.
Los demás aparecen muy regulares en el conjunto, algunos confusos, débiles e incluso Cecilia Otero con una desafortunada proyección de su maestro Francisco de la Puente.
La escultura ofrece un panorama más desalentador. Se destaca sobre todo, Iván Cabezón , ganador del concurso anterior. Ahora con tres obras cuya evolución lo lleva a trabajos con claras alusiones a instrumentos orientales, biombos volumétricos y armaduras de guerreros utilizando su material que le ha dado característica: La chatarra. Ahora muestra mayor fuerza, mejor aprovechamiento del material, mas sutileza e incluso una dificil finura unido todo a una impecable presentación. Es sin duda nuestro valor porteño más relevante con obras que abren la senda de un resurgimiento de la escultura tan decaida , en la ultima decada.
Carlos Figueroa con una ejecución y presentación impecable dentro del conceptualismo aparece como el otro escultor destacado en la exposición.
No ocurre lo mismo con el resto, se ve la utilización de malos materiales en Carlos Navarrete (cartón y pintura) y Sergio Cerón,( bronce y madera) desafortunados en la técnica y nada que decir en lo conceptual. En general los escultores presentados oscilan entre dos extremos. Así el premio de honor fue otorgado a José Vicente Gajardo por su obra ejecutada en granito, seguidor de tendencias volumétricas y ornamentales de la década del 60 su orientación característica de la Universidad de Concepción heredada de una antigua influencia de la Escuela de Canteros que ponía más énfasis en una técnica purista y artesanal antes que en una adecuada expresión estética, queda de manifiesto en la obra premiada.
El resultado del concurso sigue la senda del anterior. Faltan figuras importantes de la plástica joven a nivel nacional, reiteramos lo bajo de los premios y la conjunción de un jurado dispar aunque de buenos niveles individuales que ofrece un resultado cuyos efectos hemos analizado.
Carlos Lastarria Hermosilla

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1987


Arte y letras, del diario El Mercurio 18/01/1987
La Difícil Ingenuidad, Un Concurso
Por Waldemar Sommer

Parte de los participantes seleccionados y todos los premiados de una justa plástica convocada por la Universidad de Valparaíso, durante la primavera última, se muestran ahora al público santiaguino —Galería de la Plaza—. Se trata del Octavo Concurso Nacional de Arte Joven. Aparecen escasos nombres conocidos. Tampoco abundan las personalidades definidas. Mucho epígono, en cambio, de nuestros grandes artistas jóvenes. Destacan, eso sí, unos cuantos nombres. Jaime León, en primer término. La atmósfera sugerente, densa, que emana de su políptico, de ascética coloración, pero de claroscuro y tonos neutros muy ricos, proclama la experiencia de una verba independiente, madura.
Entre los pocos y casi nada atractivos escultores del concurso, una excepción, Carlos Figueroa. El carácter simbólico y las síntesis formales de su "cena" están bien concebidos y manifestados, aunque para actuar sobre el espectador necesita un amplio espacio vacío a su alrededor. Respecto al Gran Premio del certamen, la pieza en granito de José Vicente Gajardo, no pudo viajar por razones de peso y no resulta posible juzgarla por fotografías.
Un nombre nuevo en las disciplinas de dos dimensiones, Mario Antonio Ibarra. Logra él imponerse a través de un bien pintado lienzo, de sensibilidad expresionista y vigor considerable. Por su parte, Peter Kroeger obtiene con los gruesos trazos negros de su pintura un vago y curioso efecto de xilografía. Compuesto satisfactoriamente, este cuadro posee, no obstante, una zona confusa: la constituida por las formas que se aglomeran sobre el arco estructural derecho de la tela.
Josefina Guilisasti, mientras, ofrece un correcto estudio pictórico de doble personaje visto de espaldas. De Ornar Gatica se han expuesto obras neoexpresionistas más enjundiosas que su actual díptico. Pese a algún encanto en el detalle,el par de pinturas de Eduardo Ahumada, para terminar, tiene mucho de ilustración y de estampa chagallesca.
El enorme y merecido interés que hoy día despierta en todo el mundo la pintura ingenua, la convierte en atributo artístico de lo más apetecible. Así no faltan autores que, intelectualmente, ceden a ella como intermediario creador, por ajena que resulte a su sensibilidad. Por otro lado, las galerías de arte, de un modo periódico, están proponiendo —sobre todo en las principales urbes internacionales— flamantes descubrimientos de semejante clase; por desgracia, no muy a menudo la calidad de su producto consigue convencer. Es que el artista candoroso no se hace, nace. Sin embargo, debe reconocerse que las fronteras que delimitan ese ámbito de expresión tan particular son, a veces, harto brumosas. En Chile tenemos un caso magnífico en tal sentido. Asimismo, nuestro país cuenta con toda una pléyade — vivos y muertos— de cultores innatos de la ingenuidad.
Una demostración tangible de lo que acabamos de decir puede hallarse en la actual exposición de Galería La Fachada. Conviven ahí, junto a quienes recurren — en ocasiones rarísimas, con acierto— al recetario naive o a quienes sólo ostentan una aproximación más o menos relativa a espíritu primitivo, naifs indudables. Y en este último caso, cada uno de ellos se convierte en un microcosmos singular, de perfiles propios. Ubicamos viejos conocidos y otrqs que resultan novedad: María Luisa Bermúdez, Federico Lohse, Carlos Paeile, Arturo Rojo, Elisa Castro, Carlos Aceituno.
Bermúdez surge, esta vez, menos fantasiosa, apegándose a una realidad más bien pedestre; solamente el "florero" y su contrapunto ornamental proclaman las virtudes extraor-dinarias de la autora. Un frutero de bello colorido y el jarro, que incluye un inesperado par de plumas de pavo real, nos hablan de los méritos de Paeile. Si en Lohse el feísmo es ante todo formal — ¡qué crudeza de factura!—, sus imágenes pueriles encierran un ánimo naif muy puro. En cuanto al repertorio marinero de Rojo, aquí los "botes en alta mar" se convierten en una variación seductora. Castro y Aceituno resultan artistas mucho más recientes. Frente a los logros desiguales de sus compañeros de sala, el encanto de las descripciones ciudadanas, miniaturistas, morosas del segundo sabe mantenerse a través de los cinco lienzos con el barrio Bellavista como modelo. En Castro se da una audacia de concepción, simple y elemental. Su "maceta de flores" cuaja con plenitud esa característica. Otros participantes de esta muestra revelan, como anunciáramos antes, vínculos relativos — en mayor o menor grado— con la ingenuidad. "El alférez", de Guillermo Torres O., comparte, sin duda, el caudal de los pintores naifs, además de lucir un acorde cromático de vibrante limpieza. Menos próxima a aquéllos está Bernardita Zegers, cuya pequeña naturaleza muerta surge deleitosa. La novel Andrea Carreño, entretanto, deja asomar cierta dosis de surrealismo conceptual, que se materializa con bastante mayor riqueza de imagen en su pintura con un frutero sobre mesa, y al lado de la ventana. Todavía más lejanas que los anteriores parecen las dinámicas ornamentaciones de Livio Scamperle.
Francisco Muñoz y Gustavo Naranjo plasman la voluntad consciente de -expresarse mediante la verba nai've. Hasta cierto punto, eso lo consigue mejor Naranjo: hay equilibrio y alguna gracia en sus figuras al borde del agua y en la "caída de Adán". Muñoz, por el contrario, denota pesadez y abigarramiento en sus cuadros. Sin embargo, un hálito misterioso nace del fondo verdoso y de los espectadores de un vigoroso "circo" suyo. En lo que se refiere a las estampas de Lucía Pardo, éstas dependen demasiado de fórmulas pictóricas caribeñas. Finalmente, a Mario Atalah, fuera de hallarse en una órbita bien distinta a la primitiva, le falta aún desarrollo plástico bajo un orientador adecuado.

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1988



Catalogo exposición Individual (Mario Antonio Ibarra)
"así, no mas ", Sala EL Farol,
Universidad de Valparaíso,
17 de Junio - 15 de Julio 1988

"Desde aca abajo dedico esta exposición a mi amigo Andrés
Merino."

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La Estrella de Valparaíso 22/07/88
Mario Antonio Ibarra
Por ENRICO BUCCI

Mario Antonio Ibarra expuso en la sala El Farol una serie de óleos que tituló "Así no más". Dedicó la exposición a su amigo Andrés Merino. ¿Un profesor de pinturas?
Esta fue su primera muestra individual. Una muestra contundente en cantidad; en cuanto a calidad, le sobra oficio y audacia para su nivel. Diría que Mario A. Ibarra es un joven pintor con garra de artista. Veamos porqué.
Sus composiciones son audaces, manejando la cara del lienzo con una profundidad especial poco común en jóvenes de su edad. En la pintura que tituló "Local a la bala", en la micro, ubicó una serie de personajes, con expresiones y miradas dentro de una profundidad que nos da la impresión de estar viviendo la escena. Pero, el alarde no es la profundidad sino la caracterización de cada personaje que nos resulta familiar, pues todos los días nos encontramos con ellos en la micro. Dibujo, color, espacio y expresión forman una obra interesante dentro de lo producido por jóvenes de su edad.
"La citrola", "Mujer y guagua", "La pura tele", "El arregla techo", "Hace frío" o "Escupiendo a las palomas", son pinturas de la exposición que admiramos por los recursos pictóricos y composicionales. Otra serie que, ubicó en un rincón del fondo de la sala, nos completó la intención mordaz, de crítica social, con toques de humor que acentúa con color y díbujo.
Esta primera exposición individual de Ibarra es un buen comienzo. Qué ganas de saber qué tiene en mente para la próxima muestra. Los problemas que lo inquietan nos interesan, pero más nos interesa la forma de exponerlos'. Sin duda él nos demuestra que ya tiene su sello, característica que ojalá no pierda. La otra sorpresa sería que cambiara de tema, pero igualmente re-conoceríamos su pintura.
Invito a Mario Antonio Ibarra a preparar una nueva exposición para fin de año. Sé que es un desafío. Pero la vida está construida de desfíos, con mayor razón el arte. ¿Qué te parece Mario Antonio? Estaré aten-to a tu labor artística, a tu pintura, a tus ideas. Hasta diciembre próximo, entonces.

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la Sala "El Farol"
Pintura trágica de un artista joven
Por Luisa Ferrari

Hasta fines del mes se encuentra abierta al público la exposición de pinturas del artista porteño Mario Antonio Ibarra, en la sala El Farol, calle Blanco 1113, que refleja angustia y lucha diaria por el existir.
La muestra está dedicada, según el catálogo, "Desde acá abajo a mi amigo Andrés Merino".
Consultamos por la dedicatoria, y nos dice que Merino es el pintor que hace algunos meses murió quemado en su casa de Valparaíso, que fue consumida por el fuego. "Lo encuentro algo muy trágico para cualquier persona, especialmente para un creador -señala-, por eso se la dediqué a él".
Explica, enseguida, que en sus cuadros trata de expresarlo que son todos los días, "los días pasan para uno, para usted, para ella y para todos".
Refiriendose a la angustia que reflejan las caras de sus personajes, dice: "Es que ahora no hay alegrías , hay pura angustia , angustia de los problemas de todos los días, de que hay que conseguir lo necesario, y las cosas no se consiguen en forma fácil, hay que que luchar por las cosas ahora".
Explicándonos su concepto del arte, agrega: "Lo que yo hago son todos mis días; para mí el arte es una forma de vida, yo lo vivo así y así lo hago, bien hecho o mal hecho no importa, lo estoy haciendo porque lo estoy viviendo y eso que estoy viviendo quiero expresarlo, y la única manera de poder expresarlo es pintándolo.

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1989


Diario Nueva Voz - 20/10/1989

En que andan los jóvenes
Texto Eduardo Correa

Existe un renacimiento de las artes visuales de diverso pelaje y por ahí rondan caras nuevas y proposiciones renovadas.

Renacimiento de la actividad plástica en Valparaíso, artistas nuevos y no tan nuevos que viven el final de los ochenta creando imágenes que atrapan por asalto a los espectadores tranquilos, que buscan descanso y reposo en la pintura; no aventuras casi rockeras con ángulos agudos y colores chillones.
En Valparaíso existen dos importantes centros de formación artística: la Facultad de Arte de la UPLA y la Escuela de Bellas Artes, además existen centros y academias privadas, aparte de los otros centros de enseñanza del arte en Viña del Mar (Escuela de BBAA) y región. Surgen talleres privados en ma-nos de los propios creadores o asociados a organizaciones de distinto tipo.
Por otra parte, dos eventos importantes resaltan la actividad de las artes visuales en la zona: el Encuentro de Arte Joven de la Universidad de Valparaíso y la Bienal Internacional de Arte, donde prima el arte joven nacional y donde están entrando fuertemente nuestros nuevos pintores. Distintas salas de exhibición cobijan a nuestros artistas plásticos.
ANIMO DE APERTURA
Entre las nominaciones de «pintura», «artes plásticas» y «artes visuales», la tendencia es a aceptar como más universal esta última, pues abarcará toda manifestación visual incluyendo graffitis, (rayados murales), instalaciones, acciones de arte, video y cuadros propiamente tales que siguen manteniendo soportes tradicionales.
Poco a poco, las conservadoras salas de exposición empiezan a aceptar estas nuevas propuestas, desconcertantes para los más tradicionales que no ven en ellas sino mamarrachos.
Es que nuestro arte varió desde los antiguos salones de Primavera y Otoño, y este cambio obedece no solamente a simples imitaciones, sino también a una sensibilidad distinta que empieza a sentir la precariedad y lo fragmentario de la existencia cotidiana.
Durante los inicios del 70, Valparaíso se llenó con los murales del Instituto de Arte de la Católica. Figuras geométricas de colores hoy se destiñen aún en los cerros. Luego vienen las brigadas muralistas: aún se recuerda un enorme mural en Capuchinos y otro en la playa Las Torpederas. Más tarde surge en Santiago el conceptualismo y acá en Valparaíso tiene poco eco. Lo que renace con más fuerza es la pintura-pintura; la vuelta al soporte tela y a los materiales tradicionales.
NUEVA GENERACIÓN
Ahora es una geometría distinta, proposiciones más estéticas que didácticas.
La característica de nuestro territorio pareciera ser la diversidad; la coexistencia de formas distintas del quehacer artístico, conviven así una tradición de artistas de renombre y sólida formación con jóvenes y no tan jóvenes, que indagan en los terrenos de la imagen, proponen formas nuevas de ver o terminan escribiendo con spray "Sandra te amo" en los cerros de Valparaíso.

Ariel Pereira, José Basso, Iván Cabezón, Archlbaldo Rozas, Eduardo Ahumada, Edwin Rojas, Claudio Francia, Roberto Cárdenas, Mario Ibarra, Claudia Cataldo, Gabriela Vindigni y tantos otros pintores y artistas, son los que empiezan a configurar el mapa de nuestra geografía de la imagen.
Eduardo Correa

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